domingo, 30 de diciembre de 2012

2012

Año de cambios. Y vaya qué cambios! 
Aprendí a ver las cosas desde otra perspectiva.
A priorizar lo que realmente creo que importa. 
A jugármela más.
A defender con más fuerza aquello en lo que creo, a no enrollarme con lo que no vale la pena, a confiar un poco más en mi. 
A involucrarme más. 
A perder la vergüenza, a disfrutar más, a reírme más, a abrazar con más ganas, a mimar más, a querer más.  A poner más energía en lo que quiero. 

Entendí que nada es tan terrible, porque siempre hay alguien que te tira una mano cuando la cosa se pone brava.

Buen año.
Que el próximo sea mejor.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Con un adiós que escondía un hasta luego, guardando un puñado de buenos recuerdos en el bolsillo (para tenerlos a mano y no permitirse olvidar) con un beso más efusivo que de costumbre, pensando en que quizás era lo mejor.. que quizás les serviría.. que quizás, estando forzadas a tener un final, ese era el mejor que podían tener.. 

Con la ilusión de que quizás en un futuro.. 


Que quizás..

martes, 27 de noviembre de 2012

Cuando uno tiene dudas, lo que hace, simple y casi automáticamente, es poner las cosas en la balanza; luego de un análisis, no necesariamente muy profundo, atribuye unos gramos a cada punto a favor de esas cosas que compara, determinando qué pesa más, dejado de lado al de menor peso. 
Así es como uno va sorteando dudas y tomando diferentes elecciones.. pero, ¿qué se hace cuando la balanza indica "ERROR"? ¿Hay que conseguir otra balanza?

martes, 16 de octubre de 2012

Abrigué cada penuria que me confiabas, 
y en mis entrañas, te ganaste un buen lugar.
Conocí cada rincón de aquella alma que se distingue por su eterna inmensidad.

domingo, 14 de octubre de 2012

Y solía subir el volumen de la música para no tener que escuchar aquella voz que mostraba tanto enojo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Crónicas de una muerte anunciada

La tensión era reina en aquella habitación. 
Manos se movían nerviosas, lágrimas se escurrían apresuradas, voces temblorosas, miradas perdidas en recuerdos, ceniceros llenos de ansiedad.
Al fondo se oían anécdotas. Sonrisas que denotaban ternura. Mentes pensativas.
Pasos motorizados por la necesidad de no pensar. 
Comentarios desubicados puestos en su lugar. Ironía. 
Tu fin era contado una y otra vez, siempre con el mismo asombro y la misma emoción. Contaron cuáles fueron tus últimas palabras, explicaban que sabías lo que te esperaba, y que aún así no te oponías a ello. Hablaban de lo buena que había sido tu vida, y lamenté no haber sido una parte más.. "activa" de ella. [quizás la distancia, quizás los conflictos que existían entre la familia..]
Reflexiones, que concluían en lo rápido que la vida se va.